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Por: Rubén Darío Parra. Economista, Funcionario de carrera.

Sí, otro más. Mediante Resolución N° 3865 del 6 de junio/14, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia (Cancillería), se acaba de convocar un concurso más, para ingresar a la Carrera Diplomática y Consular de la República. “Está abierto a los ciudadanos colombianos que cuenten con un título profesional, hablen y escriban correctamente un idioma de uso diplomático adicional al español, tengan definida su situación militar y no tengan doble nacionalidad”.

Hace un par de semanas fueron inscritos en la Carrera, en período de prueba, 27 aspirantes que después de presentarse al concurso y de haber cursado un año de estudios en la Academia Diplomática, aprobaron las pruebas académicas correspondientes.

“La Carrera Diplomática y Consular es un régimen especial de cargos de carrera del Estado, para proveer funcionarios que sirvan dentro del país y en las embajadas, delegaciones ante organismos internacionales y consulados colombianos en el exterior”. “La selección de los profesionales se realiza bajo criterios objetivos, evaluando las aptitudes y conocimientos de los candidatos de acuerdo con las necesidades del servicio exterior de Colombia”. Se encuentra jerarquizada en los siguientes rangos en orden ascendente: Tercer Secretario, Segundo Secretario, Primer Secretario, Consejero, Ministro Consejero, Ministro Plenipotenciario y Embajador.

Pero ¿qué pasa en la realidad? Que los cargos diplomáticos en el exterior se proveen no solo con los funcionarios de carrera sino, también, con los recomendados y según compromisos adquiridos o para pagar favores. Pero lo curioso de todo esto es que a estas personas no se les exige concurso, ni curso de actualización, ni un idioma más. Tampoco están sometidos a evaluación anual del jefe inmediato (el embajador), ni están obligados a regresar a la planta interna después de permanecer varios años en el exterior; algunas personas son trasladas de un país a otro y de un cargo a otro y jamás pisan la Cancillería, al menos para conocerla. Además hay algunos que dicen: “vinimos fue a estudiar” no a trabajar en la embajada o el consulado. Por este motivo una embajadora renunció a su cargo pues no toleró que le impusieran estos personajes.

La carrera diplomática fue establecida durante el gobierno del doctor Carlos Lleras Restrepo. Suspendida poco tiempo después por tecnicismos del estado de sitio que durante varios años rigió en el país, fue reestablecida en el gobierno de Virgilio Barco y del canciller Londoño Paredes. Pero, me pregunto una vez más: ¿Cuántos son, incluyendo embajadores, los funcionarios de carrera y cuántos de libre remoción. Hay en planta externa embajadores de carrera en cargos de menor rango y la ley dice que los cargos de embajadores se deben proveer en el 20% con embajadores de carrera. ¿Se estará cumpliendo? Alguien comentó “es que a los funcionarios de carrera les falta roce social”.

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