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En los últimos días Venezuela ha retomado protagonismo en los medios internacionales por la tensa situación de orden público y marchas que se han dado a lo largo y ancho del país. Las protestas lideradas por una oposición dividida que ha chocado violentamente en unas jornadas con los oficialistas del chavismo y en otras ocasiones con las fuerzas del orden, han demostrado no sólo la polarización sobre la forma en que es conducido el país, sino también el deterioro de las condiciones socioeconómicas de la hermana República, así como lo anuncian  los medios internacionales y  los mensajes a través de las redes sociales, en el cubrimiento que intentan realizar a pesar de los constantes intentos de censura por parte del Gobierno de Nicolás Maduro.

Una situación de inflación, controles cambiarios, el desabastecimiento, las acusaciones de golpes de estado, los niveles de criminalidad, los propios disturbios y hasta las declaraciones de presidente Maduro en el sentido de defender la revolución bolivariana en contra de sus adversarios por las armas; no sólo son otro choque entre el oficialismo y la oposición sino el reflejo de la calidad de vida que experimenta el país en los tiempos que corren. Las acusaciones en contra del oficialismo pasan por el señalamiento hacia bandas paramilitares armadas por el mismo gobierno, y que ejercen violencia en contra de los manifestantes, quienes en esta ocasión están encabezados por el ex acalde de Chacao Leopoldo López y el movimiento estudiantil que exige la renuncia del presidente.

El rumbo del país y la manera de dirigirlo es lo que subyace en el nuevo enfrentamiento entre oficialismo y oposición; situación en la que ambos bandos tratan de mostrar su legitimidad y legalidad de sus acciones con diferentes líderes de turno y masas arrojadas a las calles mostrando su apoyo o su descontento frente al gobierno bolivariano. Es ese rumbo y el modelo socialista puesto a prueba como molde – país lo que se materializa en la tensión que existe en Venezuela a lo largo de 15 años de gobierno socialista. Sin embargo y al margen de la categorización del gobierno, como de carácter populista o no, lo cierto es que la tendencia político- social- jurídica y económica que representa el chavismo en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) cuenta con el apoyo de los sectores de las Fuerzas Armadas, el Parlamento, las autoridades electorales, el sector petrolero y el envidiable resultado de 18 de 19 contiendas electorales ganadas, lo que por lo menos en el tablero le otorgaría la legalidad y por esa misma vía la legitimidad al oficialismo bolivariano.

En este sentido, se puede afirmar que pese al despliegue informativo y toda la algarabía mediática montada alrededor de las protestas estudiantiles, las cuales, pese a ser demostrativas del carácter de esta nueva contienda interna, no pasa de ser una protesta sectorial dado que se ha demostrado el fraccionamiento de la oposición. Lo que sí es grave y requiere la inmediata atención por parte del gobierno, es atender la precariedad de los indicadores económicos, fenómenos como el contrabando en la frontera colombiana, la devaluación del Bolívar y el desabastecimiento de productos básicos, evidencian el deterioro generalizado, produciendo un impacto en el colectivo de la sociedad por la fragilidad de la economía venezolana.

Amanecerá y veremos que sucede con la confrontación  entre oficialistas y la oposición, el pueblo demuestra su apoyo o su inconformismo al contexto político y la situación económica, mientras tanto la lucha continúa…

Por: Carlos Javier Hernández P.    

Colaborador CIBEI

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