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Los nuevos caminos de la Diplomacia: Smart Diplomacy frente a la pandemia de COVID-19

Por: Marina Gomez Morales / Licenciada en Relaciones Internacionales UDLA / Egresada Diplomado Exámen de Ingreso al SEM – CIBEI

Partiendo del hecho que la diplomacia consiste en la dirección y la ejecución de las relaciones internacionales por parte de los Estados, auxiliado de la codificación de normas, reglamentos, usos y costumbres, llevada a cabo en un contexto internacional de constante cambio que ha requerido que el ejercicio de la diplomacia se someta a un proceso de constante profesionalización dotándose de herramientas que auxilien la regulación de las funciones diplomáticas de la mano del Derecho Internacional basado en la costumbre y la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. No es sino justo mencionar que dicho proceso de profesionalización ha sufrido de cambios mayores con el incremento de tecnologías de telecomunicación y demás dinámicas sociales que se han de abordar a lo largo del presente texto teniendo como respuesta a ellos la creación de la smart diplomacy que ha sido implementada por los Estados ante los cambios que ha sufrido el sistema internacional en los últimos años, aún más así relevante ante el contexto internacional de emergencia sanitaria al que nos enfrentamos hoy día.

Las transformaciones que ha sufrido la diplomacia se producen de manera principal en el entorno del ejercicio de la profesión, siendo estas las condiciones laborales y la demanda ciudadana. Así pues, la creciente relevancia y acceso de los medios de comunicación internacionales, aunado
al rápido aumento de tecnologías de punta y el acceso a internet, todo ello relacionado con la fuerza de los movimientos sociales, el impulso de los intereses corporativos globalizados y la creación de nuevas alianzas comerciales han propiciado un escenario internacional aún más complejo en la que el diplomático ya no se encuentra en el centro del desarrollo de la actividad internacional trayendo así consigo transformaciones dentro del mismo orden internacional donde más individuos y organizaciones cuentan con la habilidad de participar en la toma de decisiones internacionales. Y si bien hemos sido testigos de un estira y afloja alrededor del mundo en términos de política internacional, las últimos cambios diplomáticos no han sido suficientes para dar una respuesta a los requerimientos del cambio tan constante y acelerado al que se enfrenta la sociedad internacional; dando pie así a la creación y alza de la smart diplomacy, nacida de experiencias pasadas que buscan la solución de problemas internacionales pretendiendo tener un efecto en términos de rapidez, facilidad y efectividad dentro de la comunicación política internacional.

Si bien el mundo de la política internacional en términos tradicionales de poder se trataba típicamente en términos militares o económicos relativos a una arena de competencia transnacional, en la actualidad la política internacional es también referente a la perspectiva que se ha de sobreponer a las demás. Indudablemente, la reputación siempre ha sido relevante dentro de la política mundial pero la es la credibilidad la que se ha vuelto crucial debido a la paradoja de la abundancia, pues cuando la información es abundante, el recurso que se vuelve escaso es la atención captada. así pues bajo estás nuevas condiciones, un soft power puede resultar más efectivo qué un hard power. Aunque esto no sea posible de obtener en todas los escenarios existentes.

El smart power por si mismo es un concepto que subraya la necesidad de un ejército fuerte al mismo tiempo que resalta la importancia de las alianzas con asociaciones e instituciones en todos los niveles con el fin de expandir la influencia y así lograr establecer la legitimidad de la acción de los Estados, siendo así pues una combinación de los enfoques de hard power y soft power de la diplomacia (Nye, 2011).

El smart power para poder desarrollarse requiere que los Estados están en
sintonía con su población y comprenden las necesidades nacionales al tiempo que pueden discernir la capacidad de la nación para lograr tales objetivos, cayendo así dentro de la denominación generalizada de la smart diplomacy. La smart diplomacy es por su lado una herramienta importante
dentro del smart power, con la característica específica de que la primera requiere una comprensión de la credibilidad, la autocrítica y el papel de la sociedad civil en la generación del soft power, dando así respuesta al constante cambio al que se han sometido los actores del sistema internacional, que la smart diplomacy se ha propuesto auxiliar de mejor manera. Así pues la smart diplomacy se diferencia por su combinación estratégica de soft y hard power que incorpora a su vez tecnologías modernas y alianzas público-privadas para lograr los objetivos internacionales mediante el uso de tres ejes rectores qué incluyen: las capacidades digitales, la diplomacia de múltiples partes interesadas y la diplomacia feminista (El Ghazi, 2017) representando estos últimos, factores críticos para el proceso de conversión del smart power en una plataforma efectiva tanto en las relaciones bilaterales como en el ámbito internacional más amplio .

Todos estos nuevos cambios que se propone resolver la smart diplomacy son aún mejor vistos debajo del lente de la pandemia de SARSCOV-2 que ha producido cambios evidentes en los propósitos y prácticas diplomáticas, sobre todo en la actualidad donde los problemas de salud en específico se han vuelto cada vez más presentes en la agenda diplomática global, pensando en términos de estructura y uso de la diplomacia en la búsqueda de objetivos de salud internacional. De manera concurrente con la pandemia de covid-19, los programas de salud global se continúan atendiendo en el espectro político en términos de escala, alcance e influencia y es ésta concatenación de circunstancias de los últimos años lo que he exigido un nuevo examen de la efectividad actual y potencial de los programas de salud global en el contexto del smart power basado en una adhesión a una gama de criterios de diseño, implementación y evaluación que puedan utilizar simultáneamente su impacto humanitario, eficacia política y diplomática (Kevany, 2014). De esta manera, los criterios clave para los programas de salud global que se encuentran sensibilizados con los objetivos diplomáticos y de política exterior incluyen visibilidad, sostenibilidad, consideraciones geoestratégicas, rendición de cuentas, eficacia y alineación con objetivos políticos más amplios; todos estos siendo parte importante de los objetivos a lograr por medio de la smart diplomacy en términos de una interseccionalidad transdisciplinaria a alcanzar de manera más efectiva. Es por medio de esta perspectiva que se puede demostrar que los programas de salud global brindan una herramienta valiosa, aunque infrautilizada, para fines diplomáticos y de política exterior incluyendo el papel en la búsqueda de una influencia internacional de soft power alentando así una alineación correspondiente de recursos entre las opciones de hard y smart power.

Es de esta manera innegable que tanto la teoría como la práctica de la política exterior y la diplomacia, incluyendo los sistemas de hard y soft power, se encuentran experimentando cambios de paradigma con un número creciente de actores y estrategias innovadoras que contribuyen a los resultados de las relaciones internacionales en lo que conocemos como la constante reconfiguración de la Arena Internacional. aumentando así la posibilidad de adopción a gran escala de la smart diplomacy como una erramienta esencial para el logro de objetivos dentro de un Sistema Internacional que se encuentra envuelto en un constante cambio dinámico relacionado a la tecnología, la globalización, las sociedades abiertas, el auge de la transparencia, los individuos interconectados y el incremento de negociaciones multilaterales; sin que esto represente un cambio en la esencia de la diplomacia que es el fungir como un enlace entre el Estado y el individuo, cumpliendo un servicio de 6DIPLO, Covid-19 and diplomacy Dargiel, ‘Smart power’: A change in U.S. diplomacy strategy 2009 titularidad pública esencial que debe adaptarse a las condiciones específicas que se le presenten de la mejor manera posible, incluso en tiempos inciertos que llaman al uso de estrategias más inteligentes.

REFERENCIAS
● Covid-19 and diplomacy. Diplo. (n.d.). Consultado 08 enero 2022, en https://www.diplomacy.edu/topics/covid-19/
● Dargiel, J. (22 junio 2009). ‘Smart power’: A change in U.S. diplomacy strategy. E. Consultado 10 enero 2022, en https://www.e-ir.info/2009/06/21/smart-power-a-change-in-us-diplomacy-strategy/
● El Ghazi, Y. (6 octubre 2017). Smart diplomacy and the future of diplomatic undertaking. Georgetown Journal of International Affairs. Consultado 10 enero 2022, en https://www.georgetownjournalofinternationalaffairs.org/online- dition/smart-diplomacy-andthe-future-of-diplomatic-undertaking
● El Ghazi, Y. (13 septiembre 2017). Intersection of smart diplomacy & non-traditional security partnerships. Global Diplomatic Forum. Consultado 15 enero 2022, en https://www.gdforum.org/intersection-of-smart-diplomacy-nontraditional-security-partnerships
● Escuela Diplomática de España. (2015). La Diplomacia Pública como reto de la política exterior. Madrid, España; Escuela Diplomática de España.
● Jacob, H. (21 junio 2019). Smart diplomacy in five moves. The Hindu. Consultado 10 enero 2022, en https://www.thehindu.com/opinion/lead/smart-diplomacy-in-five- oves/article28102993.ece
● Katz, R., Kornblet, S., Arnold, G., Lief, E., & Fischer, J. E. (2011). Defining health diplomacy: changing demands in the era of globalization. The Milbank quarterly, 89(3), 503–523. https://doi.org/10.1111/j.1468-0009.2011.00637.x
● Kevany S. (2014). Global health diplomacy, ‘smart power’, and the new world order. Global public health, 9(7), 787–807. https://doi.org/10.1080/17441692.2014.921219
● Naciones Unidas (ONU), Convención de Viena sobre Relaciones Consulares (1963), 23 Abril 1963, disponible en esta dirección: https://www.refworld.org.es/docid/5bd791df4.html [Accesado el 08 Enero 2022]
● Nye, J. S. (2008). Public diplomacy and soft power. The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science, 616(1), 94–109. https://doi.org/10.1177/0002716207311699
● Nye, J. S. (2011). The future power. Public Affairs.
● Nye, J. S. (2013). Hard, Soft, and Smart Power. Oxford Handbooks Online.
https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199588862.013.0031

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