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PUNTO DE QUIEBRE: ¿EN DONDE SE POSICIONA LA DEMOCRACIA BRASILEÑA?

Por: Debora Barahona / Estudiante Relaciones Internacionales Universidad Dr. José Matías Delgado, El Salvador.

Entre manifestaciones y demostraciones de fuerza, así se encuentra la realidad del gigante de Latinoamérica. Brasil, también conocido en estos tiempos por la polarización política existente en su sociedad, la tensión que se vive entre quienes apoyan al presidente Bolsonaro y todo el resto. Una situación con sus propias singularidades, aunque al verlo desde una perspectiva histórica, no es la primera vez que sucede algo similar en el mundo, y sin necesidad de colocarnos en la escala mundial, no es la primera vez que sucede en Brasil.

La realidad es que Brasil ya ha lidiado con presidentes al estilo Bolsonaro e incluso un poco más severos.  Aunque el mandatario actual cuenta con sus propias peculiaridades, dentro de las cuales destacan los comentarios divisionistas en forma de tweet, desfiles de tanques luego de manifestaciones en su contra e incluso expresiones de racismo – lo cual es impactante en toda circunstancia pero se vuelve un factor más que inquietante, en un país tan diverso racial y étnicamente como lo es Brasil – no obstante de todo lo anterior, su rasgo más predominante es el populismo y una marcada tendencia al autoritarismo.

Lo más cercano al actual gobierno se vivió en la segunda mitad del siglo XX, el cual fue el escenario de una de las dictaduras militares más largas de América Latina.

Podría atribuirse a ello el temor ferviente que se perpetúa en gran parte de la población brasileña de regresar a los gobiernos militares. [1] Lo que no quiere decir, que en algunos grupos o en algunos Estados -unos más que otros- se tenga cierta afinidad con la dictadura y que consideren que la versión dada por algunos que le desprecian es solamente una historia mal contada.

Un camino ya antes recorrido

Comenzando con el golpe de Estado de 1964, se dio paso a un periodo de 21 años de “generales -presidentes”. Ese año, el general Olimpio Mourao Filho, desata el golpe contra el presidente Joao Goulart; de 1965 a 1966 el general Humberto de Alencar Castello fue elegido como presidente del colegio electoral, él mismo, propicia la disolución de partidos y hace indirecta la elección presidencial, en su mandato se reportaron una cantidad significativa de informes de tortura.

De 1967 a 1969, tomo posesión del cargo el general Arthur da Costa e Silva, en su período presidencial se dieron varias protestas callejeras y como respuesta Costa e Silva ordeno arrestos arbitrarios, agresiones a los protestantes y la censura de prensa.

En 1969, lo sucedió una junta militar conformada por tres comandantes militares, quienes promulgaron una nueva constitución, la cual agudizó los abusos de poder del régimen; es importante recalcar que en esa misma línea se dio el denominado “milagro económico” de Brasil, sin embargo, la opresión a aquellos que no estaban de acuerdo con el régimen se mantuvo.

En 1974 el general Ernesto Geisel toma la silla presidencial, anunciando que implementaría una política mas abierta y segura, a pesar de eso, continúa el alza en los informes de tortura y las muertes de opositores y en 1977 Geisel anuncia al general Joao Baptista Figueiredo que será su sucesor.

A partir de 1978 se dan cambios sustanciales en la coyuntura brasileña, se acaba la censura de la imprenta, el periódico Jornal do Brasil publica todos los textos prohibidos desde 1969, Figueiredo permite que los exiliados puedan volver al país a través de una Ley de Amnistía, el congreso pone fin al bipartidismo y se funda el partido de los trabajadores (PT).

Al llegar 1985, Tancredo Neves es elegido como presidente por el colegio electoral, semanas después se anuncia su fallecimiento por causas naturales. Después de 21 años de dictaduras militares, José Sarney asume la presidencia de la República Federativa del Brasil y finaliza así el régimen militar.[2]

¿A qué se debe la fragmentación?

Si bien todo este proceso ya antes explicado parece un tanto extremo al compararlo con el actual periodo presidencial, es un hecho que la situación brasileña se coloca en un limbo político, mientras la oposición señala los abusos de poder por parte del actual presidente, por otro lado, los seguidores de este se empeñan en defender la consigna adoptada por él mismo “Brasil acima de tudo, Deus acima de todos”, la cual ha servido como apología para los actos del gobierno y que a su vez, deja ver su lado más conservador.

¿Podría esto, deberse al cambio drástico que vivió la política brasileña en los últimos años? Ese giro completo, empezando con el gobierno socialista de Lula da Silva, con una transición que paso de Rousseff a Temer. Mudanza que pareció haber sido directamente de Lula a Bolsonaro, debido al radical cambio en la dinámica de poder en menos de 10 años.

Fue un proceso de metamorfosis visible, al considerar que en la misma década la presidencia estuvo en manos de un personaje tan importante de la izquierda como Lula y una figura de la ultraderecha tan contrapuesta como Bolsonaro.

Alarmas y riesgos abismales

Desde su entrada al poder en el 2019, el líder brasileño ha atravesado varias circunstancias que han colocado bajo la lupa su accionar, puesto que pasar una pandemia, el incendio de la selva tropical más grande del mundo y diversas manifestaciones en su contra, no es nada ideal para un presidente, ¿podría decirse que los ataques a su gobierno son forzados, son un intento de los brasileños de  preservar su patria amada e idolatrada o más bien han sido el resultado de sus desaciertos en materia de gobernabilidad?

Su declive como mandatario, era algo pronosticado desde el inicio de su campaña presidencial, caracterizada por el acentuado conservadurismo, Bolsonaro ha sido fiel al manual que debe seguir para erosionar la democracia brasileña, que probablemente aún no posee raíces lo suficientemente profundas para sobrevivir al efecto Jair. Con solo 36 años de establecimiento en Brasil, dicha democracia se ve cada vez más ligada hacia el retroceso en dirección a 1964 que hacia el añorado orden y progreso plasmado en su bandera.

En tan solo su primer año de mandato, podría decirse que Bolsonaro ya había comenzado a seguir el instructivo antidemócrata, con demostraciones no tan alarmantes durante su periodo de campaña, pero que poco a poco se fueron agudizando.[3] Recién llegado al poder el funcionario era ya bien conocido por su discurso hostil e incluso algunas amenazas hacia sus adversarios.

Hoy por hoy, al realizar una radiografía de Brasil podría decirse que la potencia sudamericana se encuentra en una especie de “coma democrática”, no lo suficientemente dañada gracias a los contrapesos que aún conserva, pero si gravemente deteriorada como para preguntarnos ¿cabe la posibilidad de que se estén fraguando los últimos toques para finalmente derribar la institucionalidad brasileña?

Bolsonaro en sus años de mandato se ha visto protagonizando escenas de negacionismo histórico, cuestionamientos a la ciencia y ataques a la prensa, así mismo, ha dejado ver que su enfoque esta puesto en el debilitamiento de las instituciones de control, a través de lo que algunos llamarían propaganda de desinformación.

Apegado a la guía de un líder totalitario, ha avivado la separación de la población por medio del clásico discurso populista de “ellos contra nosotros”. El capitán retirado no duda en atacar a cualquier grupo de la sociedad civil, sector o fuerza política que no se alinee con sus ideales, aunque cabe destacar que la izquierda es su blanco preferido.

La – ya conocida – excusa eterna que otros mandatarios han llevado a cabo con el fin de desbaratar la democracia electoral, Bolsonaro la conoce muy bien. Ha descubierto el fraude antes de las elecciones, desconfiado de la legitimidad que proporciona el sistema electrónico de votación, el mandatario no aceptará la derrota si no se realiza la votación por boletas impresas, inclusive va más allá en sus declaraciones, asegura que de la manera en la que se dirigen las cosas, se corre el riesgo de no tener elecciones.[4]

Brasil detrás de sus fronteras

¿Se está llegando la hora de que los actores internacionales dejen de ser solamente espectadores? Potencialmente podría decirse que la hora ya llegó hace mucho tiempo. Desde el primer año de mandato del presidente Bolsonaro, tanto organismos internacionales, como medios de comunicación internacionales ya habían expresado su preocupación por Brasil.

A finales del 2020 Brasil estaba ubicado en el índice de democracia global en la categoría de democracia imperfecta, solamente a un nivel de categorizarse como régimen hibrido.[5] Actualmente Brasil se considera por los monitores internacionales como un país con una acción civil obstruida.[6]

Organizaciones como Human Rights Watch han alertado de la amenaza al sistema democrático, debido a las violaciones a la libertad de expresión y el riesgo de que las elecciones sean canceladas. La ONU por su parte, desde principios del 2020, ha mostrado preocupación por la reducción del espacio cívico y democrático en Brasil, además de los ataques a los defensores de Derechos Humanos y las restricciones impuestas al trabajo de la sociedad civil.

CONCLUSION ¿hacia que rumbo podría dirigirse la democracia de un país cuyo presidente elogia a dictadores como Pinochet y Stroessner y que es defensor de la propia dictadura brasileña? La historia de Brasil nos da como respuesta los diferentes escenarios en los que podría concluir esta situación. Hay tantas posibilidades de que se repitan una vez más los hechos, como de que Bolsonaro sea tan solo un recuerdo dentro de la lista de presidentes distintivos en la historia brasileña.

El tiempo aclarará todas las dudas pero el pueblo brasileño será quien tenga que elegir, si continuará dando el beneficio de la duda a Bolsonaro o si el veredicto será que, en favor del belo, forte e impávido colosso Brasil, se expulse al mandatario del Palacio da Alvorada en las próximas elecciones.

BIBLIOGRAFIA

[1] FOLHA DE SAO PAULO. (2020). O que foi a ditadura: a ardua reconquista da democracia. Sitio: https://folhasp.lpages.co/campanha-o-que-foi-a-ditadura-menu-aulas/

[2] CAMAZANO, PISCILLA. (2020). Cronología de la dictadura militar. Folha de Sao Paulo. Sitio: https://www1.folha.uol.com.br/internacional/es/brasil/2020/06/la-cronologia-de-la-dictadura-militar.shtml

[3] GALARRAGA GORTAZAR, NAIARA. (2020). El deterioro de la democracia en Brasil se agrava bajo el mandato de Bolsonaro. El País. Sitio: https://elpais.com/internacional/2020/01/12/actualidad/1578841564_993293.html

[4] BENITES, ALFONSO. JIMENEZ, CARLA. BETIM, FELIPE. ROSSI, MARINA. OLIVEIRA, REGIANE. CHADE, JAMIL. (2021). El método Bolsonaro: asalto a la democracia en cámara lenta. El País. Sitio: https://elpais.com/internacional/2021-07-18/el-metodo-bolsonaro-un-asalto-a-la-democracia-a-camara-lenta.html

[5] BBC. (2020). La democracia global tiene un año muy malo. Sitio: https://www.economist.com/graphic-detail/2021/02/02/global-democracy-has-a-very-bad-year

[6] CIVIUS. (2021). Monitor: seguimiento del espacio cívico. Sitio: https://monitor.civicus.org/

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