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Por: Juan G Cuervo P

Adm. Emp.- Esp. Alta Gerencia y Marketing

pilotoempresarial@yahoo.es

«El mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran en los bastidores», Benjamín Disraeli, Primer Ministro británico de la Reina Victoria en su novela Coningsby (1844). Esta aseveración se podría utilizar hoy, más de siglo y medio después, frente a casos como el de la FIFA.

La Fédération Internationale de Football Association es una organización fundada el 21 de mayo de 1904, en Zúrich, Suiza. Tiene a su cargo organizar la Copa Mundial de Fútbol, entre otras competiciones de distintas categorías.

La FIFA agrupa 209 asociaciones y federaciones en distintos países y es un organismo que goza de autonomía e inmunidad por parte de la mayoría de los gobiernos en donde tiene presencia, pues es una norma impuesta, que establece que, si un gobierno decide intervenir en sus asuntos será sancionado el país con el marginamiento de sus seleccionados en los eventos deportivos internacionales, que ellos organizan.

Según la revista Forbes, la organización de una copa del mundo deja para la FIFA aproximadamente 4 mil millones de dólares libres de impuestos (cifra consolidada después del Mundial de Brasil 2014), donde sus principales fuentes de ingreso se obtienen de los derechos televisivos y los derechos de comercialización, además de, merchandising, negocios locales, participación en la licitación de adecuación y construcción de los escenarios deportivos,  sin contar las otras entradas por negocios subterráneos o aquellos que se hacen fuera de la ley (apuestas, arreglos de partidos, escogencia de sedes para los mundiales, venta de propaganda política de los que buscan el nuevo orden mundial como el caso de los Fascistas de Italia en 1934 y los Nazis en los Olímpicos de 1936, sobornos, etc.)

El fútbol, siendo el deporte más popular en el mundo desde comienzos del siglo XX, además de ser un negocio rentable, es una fuente de poder y riqueza muy interesante para aquellos que logren apoderarse y dirigir sus organizaciones con su red de operación internacional.

Dicho lo anterior, el Escándalo de Corrupción de la FIFA, ampliamente difundido por los medios de comunicación del mundo, no es más que otra lucha de poderes entre los que ostentan el reinado y los que quieren arrebatarlo, sin reparar en los métodos utilizados para tal fin. Desafortunadamente los medios más grandes no pasan de la noticia sensacionalista y no cuentan toda la verdad. Dicho esto, el solo cambio de poder en cabeza de otro bando no acabara con los hechos deshonestos que se han destapado, solo los mutarán y perfeccionaran o lo peor los legalizarán, en cabeza del presidente de turno.

Actualmente, los opositores de Blatter ponen de manifiesto «Actos de Corrupción», generando un debate alrededor del tema desde el punto de vista jurídico, económico, moral e internacional, para que todos los amantes del deporte se despeluquen y presionen la salida de los dirigentes actuales de la FIFA. Todo esto, mostrado como una acción noble, buscando bajar la corrupción a sus justas proporciones (decía el expresidente colombiano Turbay). Hasta ahí el tema es loable, pero pensemos lo siguiente… ¿Quiénes están detrás de esto?

¿Michel Platini, presidente de la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA) y su dirigencia? ¿La ONU? ¿Federación de Fútbol de los Estados Unidos? ¿El gobierno de los Estados Unidos, por medio del FBI? ¿El reino Hachemita, en cabeza del príncipe jordano Ali Bin al Hussein, principal contendor de Blatter al interior de la FIFA y protegido de los Estados Unidos? ¿O todos los anteriores unidos para un mismo fin?

…¿Y para qué?

¿Será para tener la atención de más de un 21% de la población mundial (más de 1.500 millones de personas)? ¿Será para adueñarse de un negocio rentable y potencializarlo? ¿Será para enviar propaganda expansionista y de dominación?

Fastidia el secreto alrededor del tema, más en las sociedades abiertas y libres. Francesco Carnelutti decía en su libro Cómo nace el derecho: «las necesidades de los hombres son ilimitadas y los bienes son limitados. Cuanto más se tiene, más quiere tener. Por eso los hombres, como las naciones, se hacen la guerra». Debemos apelar entonces, por la abolición del egoísmo y sustituirlo por el altruismo.

Preguntas sin respuesta es lo que tenemos, solo queda imaginar posibles escenarios y cruzar los dedos para que no sea tan malo lo que se entreteje. Y no se sabe qué puede ser peor, el que queden dirigentes chupasangre que se enriquecen con la pasión de espectadores e hinchas; o que la FIFA sea manejada por grupos de poder, con intenciones secretas, siendo este el peor de los casos. Hic Sunt Leones (Aquí Hay Leones).

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