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Por: Paula Prieto Ararat
Politóloga con énfasis en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana

El documento de Estrategia de Seguridad Nacional, emitido en febrero por el gobierno estadounidense, hace referencia a su reciente liderazgo mundial en la producción de petróleo y gas. Dentro del mismo se destacan varios factores a tener en cuenta: en primera instancia, cómo ésta producción influye en la economía mundial; segundo, la oportunidad de abastecer a sus socios estratégicos europeos, lo cual permite restringir la influencia rusa en la zona y por consiguiente, como la explotación de recursos energéticos se convierte en importante herramienta de política exterior como alternativa al tradicional uso del poder duro (medios coercitivos), para llevar a cabo sus objetivos en el escenario global.

Según el documento “La producción de petróleo estadounidense se ha incrementado drásticamente, afectando los mercados globales (…), el consumo ha disminuido, reduciendo nuestra vulnerabilidad a la interrupción del suministro global y a la crisis de los precios”1. Esto demuestra que por medio de la extracción de recursos con la técnica de fracturación hidráulica, ha logrado superar no solo la dependencia de la OPEP, sino además desestabilizar el costo del crudo, con un precio de alrededor de 54 dólares por barril de Brent. La Agencia Internacional de Energía (IEA)2 indica que la producción de petróleo alcanzada por este país en enero fue de 12,32 millones de barriles por día, comparado con un 9,59 millones de barriles por día producido por Arabia Saudita, principal productor de la OPEP.

Frente al tema del gas, el alza en los precios por Gazprom y los recortes del suministro por parte de Rusia para debilitar a Ucrania, el congreso estadounidense propone un aumento en la exportación del recurso, para lograr desequilibrar los intereses geopolíticos de Moscú en la zona. La incursión en la exportación de gas natural licuado (GNL), ha llevado a la construcción de cinco terminales de exportación de este, de las cuales, se proyecta que la primera entre en funcionamiento el próximo año.

Otro ejemplo, de como la administración Obama, hace uso del factor energético para manejar las relaciones a su favor, son las medidas impuestas a Irán para restringir su programa nuclear, con sanciones en la compra del crudo iraní, devastando su economía al reducir la comercialización del recurso a menos de la mitad de la cantidad normalmente exportada. Actualmente se da un ambiente propicio para que Washington decida entrar en conversaciones para lograr un acuerdo nuclear que permita levantar dichas sanciones y así reactivar la exportación de la reserva iraní, dejando a este país en un callejón sin salida, puesto que entre más rápido empiece la venta de sus reservas petroleras para reactivar su economía, de igual forma bajará más el precio del recurso por la gran oferta actual en el mercado.
El manejo de los recursos energéticos, es un instrumento que permite maximizar los intereses de Estados Unidos con respecto a otros cursos de acción. Actualmente no se puede considerar un escenario donde el gobierno responda en primera instancia por medio del uso de la fuerza o presencia militar a situaciones como la anexión de Crimea por parte de Rusia; no obstante este brinda apoyo para fortalecer al ejército ucraniano, haciendo público el envío de vehículos militares en los próximos meses.

No se está afirmando que el gobierno haya descartado la ejecución de poder duro, ni tampoco que se haya centrado exclusivamente en mecanismos diplomáticos como tratados internacionales. Para el académico Stephen Walt de la corriente neorrealista, llevar a cabo mecanismos de poder blando requiere acompañarse del tradicional poder duro “para un realista como yo, el poder blando, tiene un poco de epifenómeno, porque se necesita una gran cantidad de poder duro para producir gran parte de la variedad del blando”3 .Esta herramienta energética resulta un punto intermedio entre estos dos poderes; por un lado no trae los mismos riesgos de una intervención militar, pero al mismo tiempo, emplea cursos de acción que resultan más agresivos que la diplomacia.

Ahora bien, no puede interpretase este boom de producción como triunfo definitivo en materia de seguridad energética, considerando los costos y consecuencias medioambientales causadas por la técnica de fracturación hidráulica, ya que la gran cantidad de agua dulce que se emplea para la extracción, hace dudar de la sostenibilidad del programa a futuro. Por otra parte, la capacidad de transporte del GNL para abastecer principalmente a Ucrania y demás países europeos, es aun difusa, se tardarían varios años en alcanzar la capacidad proveedora rusa e igualar los costos de transporte bajo los que operan sus gasoductos.

Este auge de recursos energéticos debe verse como una oportunidad de inclinar la balanza a su favor en un contexto de interdependencia, pero sus limitaciones son obvias frente a temas como el terrorismo, puesto que el documento de Estrategia de Seguridad Nacional habla de la necesidad de desarrollar un plan militar viable para hacer frente a Al Qaeda e ISIS, además de hacer énfasis en mantener su diplomacia y liderazgo respaldados siempre en lo militar reafirmando su compromiso con la seguridad.

NOTAS
1 National Security Strategy. Documento disponible en: https://www.whitehouse.gov/sites/default/files/docs/2015_national_security_strategy.pdf
2 International Energy Agency. “Oil Market Report”. Documento disponible en: https://www.iea.org/media/omrreports/tables/2015-02-10.pdf
3 Walt, S. (2010), “Joe Nye was right”. Foreing Policy. Disponible en: http://walt.foreignpolicy.com/posts/2010/01/19/joe_nye_was_right.

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